Fortuna

Mala; la de Rayan y la de mi compañera que se ha visto señalada por la suma precipitación y la falta de rigor en el análisis de los riesgos que dieron lugar al evento adverso fatal.
Buena; la mía de no estar estos días en territorio nacional porque si 10 días después los medios siguen con el bombardeo... el linchamiento de nuestra profesión debió ser tremendo.